La cirugía maxilofacial

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Hay algunas dolencias de nuestra salud bucodental que requieren intervenciones más drásticas, es cuando hablamos de cirugía oral y maxilofacial. Esta es una rama dentro de la odontología que trata las diversas enfermedades a través de la cirugía, y solo se realizan previo diagnóstico y estudio concienzudo del caso. Hay varias enfermedades que pueden precisar tratamiento quirúrgico como las lesiones y defectos en la boca, maxilares y cara u otras enfermedades y malformaciones relacionadas.

Esta disciplina trata diversas dolencias como extracciones complejas, la colocación de los implantes, en algunos casos la reconstrucción de partes del maxilar por varias razones (accidentes, malformaciones, atróficos), la extracción de tumores o quistes, tanto para su extirpación como en la biopsia y en general las dolencias vinculadas a los maxilares. La diferencia entre un dentista y un cirujano maxilofacial es clara, el dentista se ocupa de todo lo vinculado a los dientes, implantes o protésis, enfermedades de las encías, mejora de la posición dentaria y otras dolencias orales.

Por otro lado el cirujano maxilofacial, aunque trata las mismas zonas que el dentista, se especializada, como su nombre indica, en la cirugía que va desde injertos óseos o extracciones dentales complejas. También incluyen en su área de desarrollo la colocación de los implantes dentales.

¿Hay diferencias entre un cirujano maxilofacial y un dentista?

Es importante destacar que el cirujano maxilofacial debe estar licenciado en medicina y cirugía, y a su vez debe estar especializado en cirugía maxiofacial tras la residencia hospitalaria. Por su parte el dentista puede o no ser médico, ya que las licenciaturas de odontología y medicinas son dos licenciaturas que son separadas.

¿Cuándo no se pude realizar una cirugía  maxilofacial?

Hay varios casos donde la cirugía maxilofacial puede no ser recomendable, en especial en algún trimestre durante el embarazo, por ello es importante que cuando una mujer quiera quedarse embarazada visite a su dentista par poder solventar previamente enfermedades o problemas dado que durante el embarazo es complicado administrar ciertas sustancias y por tanto los tratamientos se hacen más difíciles.

Cabe destacar que en el segundo trimestre es posible realizar tratamientos, de los meses 3 al 6 de embarazo son los mejores para realizar estos procedimientos, aunque solo son recomendables si son urgentes.

A su vez otro grupo de riesgo son los pacientes con cardiopatía, la administración de anestesia puede llegar a ser problemática. De todos modos se les puede administrar anestesia local sin mayores complicaciones, pero se debe monitorizar bien todo el proceso evitando riesgos.