El cepillo dental y las bacterias

el cepillo dental y las bacterias

En la cavidad bucal habitan cientos de microorganismos diferentes y muchos de éstos se transmiten durante el cepillado, a nuestro cepillo dental cuando lo usamos. Además, debemos saber que, los propios microorganismos que existen en el ambiente, pueden colonizarlos.

Podríamos pensar, incluso, en desechar nuestro cepillo dental tras haber sufrido un resfriado o una gripe, aunque según estudios realizados por diversos científicos de nuestro país, sugieren que no existen evidiencias claras para pensar que el crecimiento bacteriano en nuestros cepillos pueda afectar a nuestra salud bucal o sistémica.

Para cerciorarnos e intentar que nuestro cepillo dental esté libre de este tipo de microorganismos, en primer lugar deberemos comprobar que éste fue introducido en una bolsa o paquete estéril antes de ser vendido. A su vez, lo lavaremos con agua cada vez que lo usemos para intentar eliminar cualquier sustancia que haya quedado incrustada.

Deberemos dejar el cepillo destapado para que éste se seque correctamente y de esta manera conseguir reducir la cantidad de bacterias adheridas a él.

Es verdad, que ciertos tipo de bacterias, hongos o virus pueden permanecer en nuestro cepillo, incluso después de haber sufrido un resfriado, pero es prácticamente imposible que alguien pueda volver a enfermar usando el mismo cepillo dental. Sin embargo, es importante no compartirlo con otras personas, ya que pueden contener gérmenes a los que su sistema inmunitario no podría defenderse de inicio.

Recomendamos, por lo tanto, cambiar de cepillo cada 2-3 meses para que éstos cumplan su función corréctamente.