Alteraciones en el sentido del gusto

Alteraciones en el sentido del gusto

El gusto es uno de los cinco sentidos junto con el tacto, la vista, el olfato y el oído. Para ello la lengua cuenta con papilas gustativas (alrededor de diez mil) que conectan con el cerebro a través de fibras nerviosas. Estas papilas gustativas se encuentran distribuidas estratégicamente en la lengua y dependiendo de las zonas encontramos diferencias entre lo dulce, amargo, salado o ácido.


Atendiendo a las zonas de la lengua podríamos situar el gusto por lo salado en la punta de la lengua. Justo detrás encontramos la zona donde percibimos lo dulce. A los lados, en el área posterior, encontramos zonas sensibles al sabor ácido y justo antes de que la comida pase al estómago se encontraría la zona del gusto amargo.

En ocasiones y debido a diferentes motivos, se produce una alteración del gusto e incluso a una pérdida total del mismo. Aunque hemos de decir que esta última situación se da en raras ocasiones.

Un resfriado, una gripe o infección puede hacer que se distorsione el sentido del gusto mientras dure la enfermedad. Esta situación se suele resolver una vez que la enfermedad  haya remitido.

Fumar en exceso, lesiones en boca, nariz o cabeza, ciertos medicamentos o tener niveles bajos de vitamina B12 o zinc, también son factores que influyen en la pérdida en el sentido del gusto.

Así mismo hemos de tener en cuenta al envejecimiento como causa de pérdida progresiva de este sentido debido a la disminución de la funcionalidad de las papilas gustativas.

Por esto es importante que ante una pérdida en la percepción del gusto que se prolongue en el tiempo, sea consultado al especialista. El no distinguir los sabores puede hacer que, por ejemplo, añadamos más sal de lo normal a las comidas o azúcar, con el consiguiente riesgo de desarrollar problemas de salud si se tiene predisposición a tensión alta o diábetes.