La saliva

La saliva es producida por tres tipos de glándulas. Éstas son las submaxilares, sublinguales y parótidas. Dichas glándulas producen saliva constántemente, tanto esté el cuerpo en reposo como en movimiento. Dependiendo del individuo, la producción de saliva a lo largo del día puede oscilar entre 650 y 1450 mililitros/día.

En ocasiones está producción se ve alterada y puede darse el caso que se produzca más saliva de la cuenta o menos, de la que consideraríamos un valor normal. Estas oscilaciones normalmente están asociadas a alteraciones de la cavidad bucal, así como procesos digestivos.

Las principales funciones de la saliva son:

– Estar presente y ser necesaria para la masticación y deglución de los alimentos.

– Formar el bolo alimenticio mediante la disolución y lubricación de los alimentos.

Humedecer las mucosas presentes en la cavidad oral.

Acción protectora frente a los dientes debido a su pH.

– Ayudar a favorecer el sentido del gusto.

– Acción desinfectante y antibacteriana por las sustancias que la componen. Esto hace que la saliva sea un desinfectante natural

Además, la saliva nos alerta de posibles descompesaciones en nuestro organismo. Por ejemplo, ante una diarrea o un ejercicio intenso se produce la sequedad de las mucosas de la boca. Esto nos hace pensar en la necesidad de ingerir liquidos ante la posibilidad de una deshidratación.