Visita de los niños a la clínica dental

Visita de los niños a la clínica dental

A menudo se producen diversas situaciones en la consulta, en especial cuando se trata de niños. La clínica dental o centro especializado, debe tener muy claro cuál es el protocolo a seguir cuando los más pequeños nos hacen una visita.

En este sentido, hemos de indicar, que los padres juegan un papel fundamental en este proceso, ya que deben colaborar permitiendo un acercamiento entre el profesional y el niño.

Numerosos estudios indican que los padres han de tener una iniciativa clara cuando se trate de llevar al niño al odontólogo y deberán hablar con él media hora antes de la cita, refiriéndose a ésta como una visita más en cualquiera de los sitios habituales que acudan normálmente. Esto ayudará a disminuir la ansiedad del niño y la cooperación en la clínica será mucho mayor.

Una vez en la consulta, la confianza de los padres en el profesional debe ser plena y han de apoyar al odontólogo en el manejo del niño.

En ocasiones, a los padres, no se les recomienda acompañar a los niños al gabinete. Con esta práctica se aliviará cualquier ansiedad que el padre pudiera tener sobre la visita del niño al dentista y además el profesional podrá discutir con el progenitor las necesidades de tratamiento del niño en ausencia de éste.

En el caso que alguno de los padres acudieran dentro del gabinete acompañando al niño, se recomiendan una serie de actuaciones:

1) Los padres han de situarse en una zona donde el niño “sienta” que está próximo, pero sin que pueda verle la cara para que el pequeño no vea reflejado un sentimiento de preocupación por parte del padre y pueda aparecer, de esta manera, ansiedad en el paciente.

2) Han de dejar trabajar al profesional, permenercer en silencio y permitir que el odontólogo cree un vínculo con el más pequeño. Ganar su confianza será clave para que él confíe en dentista y pueda empezar a trabajar en su boca tranquílamente.

3) Si el niño necesitara presencia física no habría ningun problema para tomarle la mano o sentarlo encima de alguno de los padres para tranquilizarlo.