Los piercings orales

Los piercings orales

Cada vez más, vemos pacientes con este tipo de prácticas, los cuales pueden variar de tamaño, forma y posición.

Hemos de tener en cuenta que estos adornos en labios o lengua pueden provocar alteraciones en el esmalte dental o pérdidas de piezas. En la mayoría de las ocasiones estos piercings son colocados en centros no sanitarios, donde los responsables de los mismos no advierten de las posibles complicaciones que puedan surgir.

La presencia de estos objetos en la boca pueden causar bastantes problemas como abrasiones, desprendimientos o fracturas en el esmalte así como problemas periodontales o interferir en tratamientos ortodónticos.

Otro de los principales problemas que normálmente encontramos en pacientes portadores de piercings, es la acumulación de bacterias en la zona que pueden provocar halitosis, inflamación, sangrado o infecciones.

Un elemento común que se presenta en este tipo de pacientes, es la inflamación crónica en la zona donde se apoya el pendiente. Este trauma, repetido en el tiempo, puede causar retracción de la encía y pérdida de hueso, disminuyendo de esta manera, el soporte del diente y provocando una exposición radicular con la consiguiente sensibilidad del mismo. Como indicamos, esta situación prolongada en el tiempo puede dar lugar a la pérdida de la pieza dental.

Por todo ello, mantener una limpieza exquisita en la zona perforada es fundamental para evitar todas las complicaciones indicadas anteriormente. Sobre todo hay que insistir en la higiene tras la ingesta de alimentos y bebidas. La toma de alcohol, tabaco o alimentos duros y pegajosos también serían unos elementos a evitar.

Estos elementos se deben de limpiar de la misma forma que las piezas dentales, esto es, usando el cepillo y retirando el piercing todas las noches para proceder a su cepillado y de esta manera eliminar la placa bacteriana.

Acudir al odontólogo, sin duda, ayudará al paciente a evitar situaciones indeseables como las descritas anteriormente.