Mal aliento

Mal aliento

El mal aliento es una dolencia en la salud bucodental que aparece con cierta frecuencia. El principal problema para poder solucionarlo es que es de diagnóstico complicado dado que la persona que la padece no lo sabe y no siempre su entorno social se lo comunica.

En un alto porcentaje la halitosis se origina en la boca, dientes y lengua, cuando hay un alto porcentaje de bacterias interdentales, en las encías y en la lengua. El mal aliento está causado por los gases que producen estas bacterias, en especial cuando llevan ya cierto tiempo “atrapadas” en nuestra boca.

Hay momentos en el que la halitosis puede llegar a ser normal, como por ejemplo cuando nos despertamos ya que durante el sueño producimos menos saliva y existe un aumento de la placa bacteriana en todos los puntos donde suelen estar la bacterias atrapadas.

Como decíamos anteriormente es una dolencia que afecta a un alto porcentaje de la población y puede afectar a las relaciones sociales, dado que en muchas ocasiones no se comunica este problema por pudor.

¿Cómo puedo solucionar el mal aliento?

Como es un problema de acumulación bacteriana la solución, en la mayoría de los casos, es simple: un tratamiento específico de higiene constante y por tanto de eliminación de estas acumulaciones es básico.

Para ello recomendamos varios aspectos:

  • La higiene bucal diaria es básica un cepillado dental nos ayuda a deshacernos de la placa bacteriana acumulada en dientes, encías y lengua. Además se debería acompañar del uso de cepillos interproximales así como de limpiadores linguales y seda dental.
  • Un tratamiento químico, es decir, mediante enjuagues bucales con colutorios específicos para la eliminación de la placa bacteriana que tengan en su composición elementos como el digluconato de clorhexidina.

A su vez un cambio en los hábitos puede ayudarnos a mejorar y solucionar el mal aliento. Para ello podemos:

  • No realizar comidas copiosas, es preferible comer poco y con frecuencia que mucho y sin control.
  • Beber agua porque así ayudamos a la salivación.
  • Evitar alimentos que generen un aliento fuerte, como pueden ser la cebolla, el ajo o el perejil. No solo porque los restos en nuestra boca generan halitosis sino porque son de digestión difícil.
  • Mantener una boca sana y cuidada: detectar los problemas que podamos tener, como caries, encías sangrantes, flemones… porque esto nos indica que tenemos acumulación de placa bacteriana y por tanto mayor probabilidad de sufrir mal aliento.