Miedo al dentista (segunda parte)

Miedo al dentista

La odontofobia o miedo al dentista está bastante presente en nuestra sociedad. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 18% de la población sufre de este problema. Este miedo incontrolable hace que las bocas de quienes lo sufren, se encuentren en la mayoría de las veces muy deteriodadas.

Normálmente el miedo al dentista se manifiesta por malas experiencias en la consulta dental o traumas del mismo tipo durante la infancia. El dolor o el temor a las agujas son algunas de las causas más comunes que están presentes en las personas con esta fobia.

Sin embargo hay otras muchas causas que nos pueden afectar a la hora de plantearnos acudir a la consulta dental.

Pensar que el profesional dental se va a reir o asombrar del estado de la boca del paciente con comentarios desagradables puede afectar negativamente sobre la persona a la hora de pedir cita.

El miedo a lo desconocido, el no saber qué van hacer, qué cantidad de tiempo emplearán en el tratamiento hace que el paciente sienta una falta de control.

Las mascarillas, el olor a consulta dental, las batas blancas, los instrumentos, entre otros, motiva una sensación desagradable y molesta para el paciente.

La posición en el sillón dental, acostado y con la boca abierta crea un estado de indefensión en el paciente.

Estos son sólo algunos de los motivos que causan esta fobia al dentista, pero hemos de tener en cuenta que los profesionales son cada vez más conscientes de que este miedo existe y se preparan para intentar minimizar los miedos del paciente. Hemos de tener en cuenta, además, que la tecnología avanza y los tratamientos se practican en la mayoría de los casos, por no decir en todos, con ausencia de dolor.

Es muy importante, por parte del paciente, identificar la causa que le provoca tener este miedo incontrolable. Aún así te damos algunos consejos que, sin duda, te ayudarán a superar esa barrera mental.

Intenta ir descansado y relajado antes de ir a la cita. Dar un paseo, evitar cosas que te estresen, escuchar música o leer, te ayudarán a no pensar en tu cita con el dentista.

El profesional te debe explicar corréctamente en qué consiste tu tratamiento. Esto te ayudará a no temer a lo desconocido. Si no has entendido alguna de las pautas del tratamiento, haz las preguntas que creas necesarias para solucionar las dudas y que éstas no generen ningún tipo de ansiedad.

Un buen profesional de la salud dental y oral ha de saber tranquilizar a sus pacientes. Ha de conseguir que el paciente confíe en su diagnóstico y en su posterior tratamiento. Entablar esa confianza con el dentista es fundamental. Háblale de tus miedos, de tus temores o inquietudes para relajarte.

Establecer unos códigos con el especialista te ayudarán a tener más controlada la situación. Levantar la mano en caso de querer descansar, presencia de dolor o realizar alguna pregunta hará que te sientas mucho mejor.

Aún así se puede recurrir, también, a la toma de alguna infusión o relajante para ayudarte a ir más tranquilo.

Sin duda acudir a la consulta lo antes posible ante la presencia de cualquier molestia, hará que los tratamientos sean mucho más sencillos de hacer y menos traumáticos para el paciente. Con el paso de las citas ese miedo irá desapareciendo haciendo que la visita a nuestro odontólogo o especialista no sea tan traumática.