La dentadura postiza y su historia

La dentadura postiza y su historia

Si tuviéramos que remontarnos al pasado para afirmar quiénes fueron los mejores dentistas del mundo antiguo, sin duda podríamos decir que se trataron de los etruscos que poblaron lo que hoy conocemos como La Toscana allá por el 800 A.C. Estos “dentistas” extraían los dientes afectados y los sustituían por piezas que ellos mismos tallaban de hueso  o marfil.

Incluso usaban los dientes de los difuntos para darle un mayor realismo a sus restauraciones, aunque esos dientes se reservaban para las clases altas de la sociedad etrusca.

Es curioso como los dentistas de la época medieval e incluso principios del renacimiento eran bastantes más primitivos que sus predecesores. Éstos mantenían la creencia que las caries eran producidas por gusanos que perforaban los dientes hacia fuera. Rara vez se sustituían las piezas extraidas, a no ser que se tratara de una clase social alta que, a cambio de una cantidad de dinero, obtenían sus repuestos de otras personas de menor escala social. Estos dientes se montaban sobre una base de marfil.

Ya en el siglo XVI algunas personas, para asegurarse sus dientes, se perforaban la encía con ganchos para asegurar los alambres de las dentaduras. La técnica evolucionó hacia unos resortes ideados para fijar los dientes,  aunque éstos sometían al portador a una presión bastante fuerte en toda su boca.

Fue en la época de la Revolución francesa cuando dentistas parisinos crearon dientes de porcelana, similares a los de hoy en día, cuya duración era muy alta.

Las numerosas guerras que golpearon durante ese tiempo a bastantes países hicieron que se creara la figura del “recolector de dientes”, los cuales extraían los dientes a los soldados muertos en el campo de batalla y los vendían luego a un precio determinado.

Ya en el siglo XIX se dió un paso de gigante en la evolución de materiales y mecanismos de soporte para sostener los dientes artificiales. Proceso que ha evolucionado hasta nuestros días.