“La apnea es una patología tremendamente infradiagnosticada, por eso la clínica dental tiene un papel fundamental”

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La prevalencia del Síndrome de Apnea e Hipoapnea Obstructiva del Sueño (SAHOS) se sitúa en España entre un 4 y un 6% en hombres y entre un 2 y un 4% en mujeres y es más frecuente en las personas de más de 40 años.

La apnea del sueño se ha convertido en un problema de salud por las afecciones que conlleva. Se produce por un colapso de forma intermitente de la vía aérea superior, que impide el paso del aire unos segundos, falla el flujo de oxígeno y se producen numerosas interrupciones del sueño durante la noche.

La apnea genera síntomas como la hipersomnolencia, el cansancio generalizado o la depresión. Aumenta el riesgo de padecer enfermedades como la hipertensión, infarto o diabetes. Además, afecta al estado de ánimo, a la vida personal, laboral y social del enfermo, sin olvidar el riesgo de padecer un accidente laboral o de tráfico.

La última reunión científica y formativa de los socios de BQDC contó con la participación del doctor Javier Albares, neurofisiólogo clínico de Teknon en Barcelona, quien presentó las guías españolas del sueño descritas en el congreso de la Sociedad Española del Sueño (SES) y el algoritmo de tratamiento del paciente. Al encuentro asistió, además, el doctor Alberto Carreño, médico estomatólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid para explicar aspectos clínicos del uso de los DAM.

La patología del sueño es muy compleja, con implicaciones respiratorias. El doctor Albares afirmó que la apnea “es una patología tremendamente infradiagnosticada, por eso la clínica dental tiene un papel fundamental”. No obstante, recordó que primero hay que diagnosticar y luego tratar, “no se puede poner un dispositivo de avance mandibular sin un estudio previo que evalúe la severidad del caso”.

Y es que los especialistas indicados para diagnosticar el SAHOS son los neurofisiólogos, los neumólogos y los otorrinolaringólogos, ellos derivarán a los pacientes al odontólogo cuando la solución pase por la colocación de un dispositivo de avance mandibular (DAM).

Para ello, los DAM deben ser regulables, hechos a medida y por un dentista experto, con formación en Medicina del Sueño y trabajando de forma coordinada con las unidades del sueño correspondientes. “La formación es fundamental para tratar la patología del sueño”, comentó el doctor Alberto Carreño.

Ambos especialistas insistieron también en la necesidad de realizan un seguimiento a los pacientes después de instaurar un tratamiento DAM para ver la respuesta del paciente y la repercusión en su salud.

Cuál es la eficacia de los DAM

Son eficaces en la reducción del índice de apneas. Un porcentaje significativo de pacientes consigue descensos clínicamente relevantes, pero no está indicado para todo tipo de apneas, ya que en el caso de aquellas que son graves está más indicado el denominado CEPAP, aunque en las apneas severas puede mejorar el cuadro con el DAM si el paciente rechaza la CEPAP.

En general, los pacientes tienen una elevada adherencia al tratamiento con DAM:

  • Disminuye la somnolencia diurna
  • Aumenta la calidad del sueño, más reparador para el paciente
  • Disminuye en gran medida el ronquido, si no lo elimina totalmente
  • Mejora las condiciones médicas del paciente

Cuál es el papel de la clínica dental

  • Detección de casos: cuestionario o entrevista específica, algo muy importante para lograr mayor número de diagnósticos.
  • Derivación y priorización por una unidad del sueño para un adecuado diagnóstico
  • Seguimiento del paciente con el estudio correspondiente
  • Promoción e información al paciente

En este sentido, el doctor Carreño explicó la importancia de realizar una correcta selección de pacientes que pueden beneficiarse del DAM y que, incluso, se puede realizar una combinación de la CEPAP y el DAM.

Con las personas que tienen mucha sintomatología diurna es necesario trabajar las acciones de prevención y de hábitos saludables, sobre todo, en pacientes con obesidad, y fomentar una correcta higiene del sueño.  Además, hay que controlar hábitos nocivos como el tabaco, el alcohol o los antidepresivos, entre los más relevantes.