Escrito por:
Dr. Juan José Iturralde
Clínica Dental Iturralde
Los dientes Molares o también llamados “muelas” están localizadas en la zona posterior de la boca o cavidad bucal, por detrás de los premolares.
Los adultos tienen 8 molares (2 por cuadrante: 2 superiores y 2 inferiores a cada lado) y en caso de tener los cordales o también llamadas muelas del juicio tienen 12 molares (3 por cuadrante), posicionándose estos en último lugar. Por su parte los niños tienen 8 molares de tamaño inferior, llamados molares temporales, deciduos o muelas de leche.
Funciones de los molares
Es uno de los dientes más importantes de la boca y se caracterizan por ser los más grandes. Habitualmente tienen 4 o 5 cúspides, dependiendo de si son superiores o inferiores. Los superiores tienen 3 raíces y los inferiores 2 raíces. En la gran mayoría de las ocasiones estas raíces suelen estar separadas, excepto en los cordales que suele ser más habitual verlas fusionadas o unidas.
La función principal de los molares es masticar y triturar los alimentos.
Características de los molares
Los primeros molares temporales o de leche erupcionan entre los 13 y los 19 meses y se desprenden entre los 9 y 11 años. Los segundos molares temporales o de leche erupcionan entre los 23 y los 33 meses y se desprenden entre los 10 y 12 años. Estos molares de leche serán sustituidos por los premolares definitivos.
Los primeros molares definitivos erupcionan con 6-7 años, por detrás de los molares temporales. Los segundos molares erupcionan entre los 11 y los 13 años.
En caso de tener los terceros molares o muelas del juicio, estos pueden empezar a erupcionar a partir de los 17 años. En ocasiones estos molares pueden tardar más tiempo en salir o incluso no erupcionar, quedándose retenidos y enterrados. En la evolución humana la tendencia es a desaparecer este último molar, de hecho cada vez se observan más personas con ausencia de los mismos.
No por el hecho de tener los cordales o muelas del juicio es imprescindible quitarlos o extraerlos. Si están en buen estado y hay espacio en los maxilares para albergar este diente y tenemos todos ellos, es preferible mantenerlos.
Por lo contrario, en bastantes ocasiones hay que tomar la determinación de extraerlos por alguno de estos motivos: ausencia de espacio o malposición, aumentando el riesgo de mover el resto de dientes por presión, cuando existe también riesgo de lesionar el diente adyacente al estar tumbados. Situaciones de molestias o infecciones muy recurrentes es otro de los motivos principales así como también si observamos un signo radiológico patológico como un quiste alrededor de dichos molares.
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