Pericoronario

Clínica Vilaboa - Dra. Débora Rodríguez-Vilaboa

Escrito por:

Dra. Débora Rodríguez-Vilaboa

Clínica Vilaboa

El término pericoronario quiere decir “alrededor de la corona”. Peri quiere decir “alrededor de”, en griego, mientras que la corona es la porción del diente que queda a la vista una vez alcanzada la posición final habitual de ese diente. Es decir, la parte de un diente que, en estado normal de salud, está expuesto a la boca, por fuera de la encía.

Riesgos de la pericoronaritis y cómo tratarla

Este término se utiliza normalmente en cirugía oral. En algunas ocasiones, los dientes no consiguen “erupcionar”, o salir a la boca, al menos en parte. Durante la erupción de un diente, es normal que haya una pequeña fase inflamatoria y molesta, cuando el diente emerge en la boca.

En el caso de las muelas del juicio, debido a su posición, difícil posibilidad de ser limpiados correctamente, y falta de espacio suficiente como para que salga con normalidad, se puede producir una pericoronaritis.

Inflamación del tejido pericoronario
Inflamación del tejido pericoronario.

La pericoronaritis consiste en la inflamación de la encía, acompañada por una infección superficial así como del saco pericoronario. Generalmente es muy dolorosa, y puede cursar con fiebre, molestias al tragar, e incluso pueden aparecer vesículas por toda la boca.

Se suele tratar con antibiótico y enjuagues antisépticos, aunque a menudo es necesario extraer la muela posteriormente cuando ha bajado la inflamación aguda.

Por qué aparecen quistes pericoronarios y cómo prevenirlos

En el caso de quedar totalmente impactado o metido dentro del hueso, se puede generar un quiste pericoronario; el tejido que rodea al diente o saco pericoronario, cuando está dentro del hueso mientras se está formando el diente, está destinado a reabsorberse (desaparecer). Sin embargo, cuando el diente no consigue salir a la cavidad oral, este tejido sigue presente y puede derivar en un quiste, que es una colección o bolsa de líquido o tejido semisólido dentro de una cápsula epitelial (tejido de revestimiento).

El origen de este problema suele ser la falta de espacio. Por ejemplo, se da a veces en los cordales o muelas del juicio ya que es muy habitual que los huesos maxilar y mandíbula no sean suficientemente grandes como para que quepan dichas muelas sin problema. Esta situación es poco frecuente, y en la inmensa mayoría de los casos, no tiene ninguna gravedad inmediata y se soluciona con la extracción de la muela.

Es necesario sin embargo evitar que aparezcan quistes y evolucionen durante mucho tiempo ya que tienen un pequeñísimo índice de malignización. Además, si no se eliminan, siguen creciendo libremente hasta comprometer la integridad del hueso, o pueden afectar a dientes vecinos o estructuras anatómicas importantes, como los nervios.

Es fundamental detectar problemas de este tipo, y aún más, prevenir que aparezcan. En caso de estar presentes, deberán ser tratados por un profesional correctamente formado para ello.