Oclusión

oclusion
Clínica Carrasquer - Assumpta Carrasquer

Escrito por:

Assumpta Carrasquer

Clínica Carrasquer

Con el término oclusión, nos referimos a la relación que se establece entre las arcadas dentarias al ponerse en contacto. Es lo que coloquialmente conocemos como “mordida”.

Se tiene en cuenta la relación entre los dientes superiores e inferiores tanto en la posición de máximos contactos dentales como en las posiciones derivadas de los movimientos de la mandíbula hacia adelante y a los lados. La oclusión es pues, un concepto dinámico.

¿Cuándo consideramos que la oclusión es normal?

Consideramos una oclusión normal o normooclusión, a aquella que sigue un patrón equilibrado que permite cumplir con la función de masticación y preservar la salud de la dentición a lo largo de la vida.

Existen unas características en la forma de las arcadas dentarias que hace que las consideremos normales. Estas características se refieren a la forma de los dientes, a la disposición de los dientes dentro de una misma arcada y a la relación entre los dientes de ambas arcadas dentarias.

La oclusión que se describe como “ideal”, es poco frecuente entre la población. No todas las desviaciones de una oclusión ideal son patológicas, deben ser valoradas de forma individual para considerar si deben o no ser corregidas.

¿Cambia la oclusión a lo largo de la vida?

La manera de morder puede cambiar a lo largo de la vida. Los dientes se mantienen en su posición gracias al equilibrio de las distintas fuerzas que actúan sobre ellos.

Elementos de retención de los dientes:

  • Hueso alveolar.
  • Encía.
  • Puntos de contacto con los dientes de al lado.
  • Contactos con los dientes de la arcada contraria.

Fuerzas que tienden a desplazar los dientes:

  • La lengua.
  • Los labios.
  • Contactos inadecuados con los dientes de la arcada contraria.
  • Masticación.

Si se rompe el equilibrio entre estos elementos, los dientes tenderán a cambiar su posición en la arcada y por lo tanto cambiará la oclusión, pudiendo, una oclusión normal, convertirse en patológica.

Una disminución del soporte dentario producido por una enfermedad periodontal puede permitir que la fuerza que hace la lengua sobre ellos los desplace hacia delante. Al desplazarse, perderán los puntos de contacto con los dientes de al lado y cambiarán su relación con los dientes de la arcada contraria, siendo así aun más vulnerables a las fuerzas que tienden a desplazarlos y poniendo en peligro la viabilidad a largo plazo de la dentadura.

¿Por qué es importante tener una buena oclusión?

Si los contactos entre los dientes no son correctos, pueden producirse fuerzas excesivas o con una dirección inadecuada, que resulten traumáticas para las estructuras bucales.

Una oclusión traumática puede derivar en problemas:

  • Dentales: desgastes, fracturas.
  • Tejidos de soporte de los dientes (encía y hueso alveolar): aumento de la movilidad dental, enfermedad periodontal.
  • Articulación temporomandibular: lesión del disco articular, artrosis de la articulación de la mandíbula.
  • Musculares: contracturas y dolores de los músculos masticatorios.

¿Cómo se corrige una maloclusión?

Cuando la oclusión no es la adecuada, tenemos la posibilidad de mover los dientes con ortodoncia para llevarlos a una posición que permita unos contactos correctos entre ellos.

Otras veces, además de la ortodoncia, podemos necesitar recurrir a otros tratamientos odontológicos para conseguir una oclusión armónica:

  • Reponer dientes con implantes o prótesis fija sobre dientes.
  • Coronas, incrustaciones o reconstrucciones con composite para recuperar la forma de dientes desgastados o rotos.