
Un blanqueamiento dental externo consiste en colocar un gel sobre los dientes, activarlo en 2 o 3 sesiones de 10 minutos en el sillón dental y después complementarlo con un gel más reducido en concentración, durante 3 noches. Para ello, fabricamos una especie de dentadura protectora que mantiene el gel en la boca mientras el paciente duerme.
Es un tratamiento muy eficaz y sencillo que puede producir ligera sensibilidad a los dientes durante unas horas. Es importante tener en cuenta que este tratamiento no actúa igual en todos los casos. Algunas personas obtienen resultados espectaculares mientras que otras solamente experimentan una ligera mejoría. La porosidad del esmalte o el tono previo de la pieza dental son elementos a tener en cuenta a la hora de prever cuántos tonos podremos rebajar el color de la pieza dental.
Es importante que el paciente sepa que este tipo de tratamientos no son para siempre. Bebidas como el té, café, vino o fumar hace que los dientes recuperen su tonalidad original mucho antes de lo previsto.
Por lo general, y en pacientes con un consumo bajo o nulo de estas bebidas o tabaco, la duración del tratamiento varía entre 6 y 12 meses.
Los blanqueamientos se deben aplicar respetando unos tiempos de recuperación por parte del diente. Se suele recomendar no hacer más de dos tratamientos de este tipo por año.
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