Implantes sin cirugía

Clínica Ciro - Dr. Jaime Jiménez

Escrito por:

Dr. Jaime Jiménez

Clínica Ciro

Si hubiera un título de un artículo que hablara de esquiar sin esquís, de patinar sin patines o de jugar al fútbol sin balón, todos ellos serían considerados como artículos con títulos sin sentido para el interés del lector. Pues justo ese pensamiento, es el que me viene a mi cabeza cada vez que veo como título de artículos, de anuncios engañosos televisivos y de otros medios, el tema de “implantes sin cirugía”.

Si nos centramos en la definición de implante por la Real Academia de la Lengua se define como toda “prótesis, tejido o sustancia que se coloca en el cuerpo para mejorar alguna de sus funciones, o con fines estéticos”. En el caso de la zona oral, el tipo de implante que se utiliza son con forma de tornillos con unas espiras externas que van en contacto con el hueso y a su vez una rosca interna sobre la que va finalmente atornillada la prótesis dental implanto-soportada. El material del que están fabricados los implantes puede ser titanio, pudiendo tener estos distintos grados de dureza y pureza (el material más frecuente y el que más evidencia científica tiene a largo plazo), y de zirconio.

Estos se colocan de forma atornillada en el interior de dos huesos dependiendo de si se trata de la zona superior: hueso maxilar; o de la zona inferior: hueso mandibular. Se debe entender que el proceso mediante el cual el hueso crece alrededor de un implante y este pasa a ser una estructura sólida (osteointegración) es como consecuencia de una herida inicial que se produce en el proceso de preparación del espacio del hueso que ocupará el implante. Esta es realizada por el cirujano oral, mediante el uso de fresas (pequeñas brocas) que llevan a cabo la retirada del hueso en dicha zona. Es fundamental tener en esta fase un control de la temperatura, de la velocidad de fresado, del perfecto estado de las fresas, así como de una correcta técnica quirúrgica para así evitar el sobrecalentamiento del hueso y por lo tanto generar un posible problema en el mismo alrededor del implante, como consecuencia de una necrosis ósea.

Al llevarse a cabo la preparación ósea él siempre se produce un sangrado, es por ello por lo que las medidas preoperatorias y operatorias son críticas en cuanto a medidas de esterilización, pautas de medicación, estudio exhaustivo de enfermedades sistémicas del paciente, antecedentes médicos, procesos de coagulación, alergias, estudio de estructuras anatómicas de riesgo cercanas (nervios, músculos, senos maxilares…)…es decir ante una cirugía implantológica se tomarán  todas  las medidas quirúrgicas pertinentes para evitar todos los riesgos que puedan producirse a lo largo de una intervención.

Las nuevas tecnologías han hecho que campo de la implantología se beneficie. Con los softwares actuales se pueda planificar de antemano la intervención, pudiendo llegar a tener férulas quirúrgicas que sirvan de guías; modificando el diseño y magnitud de las incisiones e incluso tener el provisional (dientes en un día) preparado antes de la cirugía … pero igual que jamás podremos patinar sin patines jamás podremos llevar a cabo implantología sin cirugía.