Maxilar

Maxilar superior (Glosario BQDC)
Clínica dental Crooke & Laguna - Dra. Rosa Gómez

Escrito por:

Dra. Rosa Gómez

Clínica dental Crooke & Laguna

Se conoce como maxilar a cada una de las dos piezas óseas que forman la boca de los vertebrados y en las cuales están alojados los dientes. Comúnmente se habla de maxilar superior y maxilar inferior, pero si somos más exactos con las nomenclaturas el maxilar inferior se debe llamar mandíbula, y el maxilar superior simplemente maxilar.

Tanto el maxilar como la mandíbula constan de un hueso alveolar donde están alojados los dientes, y un hueso basal que es el que sostiene la piel de la cara y nos da la forma a nuestra estructura facial.

Cuando perdemos un diente el hueso alveolar se va adelgazando y a la vez va perdiendo altura si no ponemos un implante para que el hueso siga ejerciendo su función. De esta forma, si pasan muchos años tras la pérdida de una pieza dental y no se repone, nos quedaremos sólo con el hueso basal para poder colocar implantes, el cual en el maxilar siempre es más escaso que en la mandíbula, ya que los senos maxilares (cavidades a ambos lados de las fosas nasales) se van neumatizando y ganando espacio a costa de reducir el hueso disponible para nuestros implantes.

Cuando esto ocurre, tenemos que recurrir a la regeneración ósea, que, en el caso del maxilar, suele ser lo que se conoce como “elevación de seno”, que consiste en elevar la pared inferior del seno maxilar para rellenarla de hueso, que una vez maduro, servirá de lecho para los implantes.

Otra alternativa cuando el maxilar se ha reabsorbido mucho es recurrir a los implantes zigomáticos, que son unos implantes más largos que los convencionales que van desde la boca hasta el hueso cigoma, que está justo debajo de la órbita.

Por todo esto, lo ideal es colocar nuestros implantes entre 4 meses y 1 año después de la pérdida de un diente para así minimizar las posibilidades de tener que llevar a cabo técnicas regenerativas.