Disfunción mandibular

Disfunción mandibular
Albia Clínica Dental - Dr. Ion Zabalegui

Escrito por:

Dr. Ion Zabalegui

Albia Clínica Dental

Anatomía de las estructuras maxilares y mandibulares

Los huesos de la boca, portadores de nuestros dientes, se conocen como el maxilar, o hueso superior, y la mandíbula, o hueso inferior. El maxilar, es un hueso que no tiene movilidad. Sin embargo, la mandíbula, es el hueso que se mueve durante la función masticatoria o cualquier otra función (por ejemplo hablar, cantar, deglutir-tragar….)

El maxilar, no se mueve porque está unido a la base del cráneo. La mandíbula se une a la base del cráneo a través de una articulación temporo-mandibular, o ATM cuyo nombre deriva del hecho que la cavidad glenoidea forma parte del hueso temporal. La parte de la mandíbula que se articula se llama cóndilo, uno a cada lado y se asienta para sus movimientos en la fosa glenoidea.

Para acolchar el rozamiento originado por los movimientos de la mandíbula, existe entre ambas estructuras un disco articular de cartílago blando o menisco, para que los movimientos cursen suavemente (como ocurre en cualquier otra articulación móvil, como la rodilla). Los músculos que controlan los movimientos de cierre mandibular principalmente son los maseteros, temporales y pterigoideos.

Disfunciones mandibulares

Hay personas que, por diferentes motivos, desarrollan dolor en la ATM, pero también pueden desarrollar limitación a la apertura, dolor en la cara de origen desconocido, dificultad o dolor en la masticación, incluso dolor en el oído.

Todo ello pertenece a un grupo de síntomas relacionados con la disfunción mandibular o alteración del funcionamiento habitual de los movimientos mandibulares, ya sean por exceso, como por ejemplo en los pacientes bruxistas, en los apretadores, o por defecto, en los casos de limitación a la apertura. En ocasiones, estos síntomas se acompañan de chasquidos en la articulación, crepitación o chirrío e incluso bloqueos de la apertura.

Disfunción mandibular

Cuando existe una actividad excesiva de los músculos de cierre mandibular, debido a malos hábitos (por ejemplo, chicle), deglución atípica, contactos dentales excesivos (contactos prematuros) se produce una alteración del equilibrio muscular.

Ese desequilibrio muscular que se origina provoca exceso de presión en el menisco y disminución del espacio articular, lo que genera los síntomas dolorosos que refieren los pacientes con disfunción mandibular. Esa tensión muscular puede trasladarse al resto de la musculatura de la cintura escapular, afectando al cuello, hombros y espalda, provocando una alteración de la rutina diaria.

Tratamiento de la disfunción mandibular

El tratamiento multidisciplinar, incluye entre otros el ajuste de los contactos dentales, fisioterapia muscular encaminada a reducir el exceso de actividad y de presión, y el uso de una placa de descarga. Éste es un dispositivo que se utiliza habitualmente a las noches, fabricado de forma individualizada en resina a modo de protector de la musculatura, y de su actividad, parecido a los protectores dentales que utilizan los deportistas. Hay ocasiones en las que se deben utilizar también durante el día, con el fin de aliviar los dolores articulares.

Si desarrolla alguno de estos síntomas, consulte a su dentista que le ayudará a mejorar y controlar la disfunción mandibular, y ello aliviará los síntomas tanto en la fase aguda que puede ser muy dolorosa, como en la fase crónica, muy molesta para los quehaceres del día a día.