Incrustación Inlay

Presidente de BQDC - Dr. Jordi Cambra

Escrito por:

Dr. Jordi Cambra

Presidente de BQDC

Una incrustación dental inlay es una técnica de restauración dental intracoronaria realizada en aquellos casos en los que existe una evidencia de caries. Estas incrustaciones son empleadas en aquellos casos en los que no es necesario colocar una corona dental para restaurar el diente y en los que el daño provocado en la pieza dental es demasiado grave como para solucionarlo mediante una reconstrucción dental mediante composite.

Las incrustaciones dentales son un tipo de reconstrucción dental que se realiza en los dientes posteriores para reparar el daño provocado por caries, grietas o fracturas en las piezas dentales. La técnica utilizada tanto en las incrustaciones inlay como onlay consiste en cementar al diente un empaste realizado a la medida del paciente en el laboratorio, devolviendo la estructura y anatomía perdidas.

Las incrustaciones inlay son un tratamiento dental altamente estético, pues reconstruyen la parte del diente que se encontraba dañada imitando el color y brillo de los dientes originales. Estas incrustaciones son una alternativa a la colocación de una corona dental en aquellos casos en los que el diente posee la estructura y el soporte adecuados como para llevar a cabo esta técnica.

Las incrustaciones inlay cubren únicamente el espacio intercuspídeo, es decir, no abarcan ninguna de las cúspides dentales. Según las necesidades de cada caso, pueden ser fabricadas en distintos materiales, aunque las incrustaciones inlay de porcelana son las que proporcionan mejores resultados, tanto por la naturalidad de su apariencia como por su durabilidad y facilidad de mantenimiento.

Este tipo de incrustaciones dentales encajan a la perfección en el diente del paciente, pues previamente se han tomado impresiones de la pieza dental para fabricar en el laboratorio la incrustación. Por ello, son necesarias dos visitas a la consulta del dentista para colocar las incrustaciones inlay: una primera en la que se toman las impresiones del diente y se mandan las medidas al laboratorio y una segunda en la que el odontólogo coloca la incrustación definitiva al paciente.

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