Diente Traumatizado

Presidente de BQDC - Dr. Jordi Cambra

Escrito por:

Dr. Jordi Cambra

Presidente de BQDC

Cuando un diente sufre un traumatismo pueden suceder varias posibilidades:

  • Que se rompa un fragmento: puede ser restaurado con una obturación de composite y volver a simular un diente absolutamente normal. Este tipo de restauración debe renovarse cada cierto tiempo para su mejor estética pues acostumbran a teñirse con los años.
  • Que se rompa o no un fragmento, y se lesione el nervio de su interior. La lesión en el nervio puede ser inmediata o aparecer después de un tiempo.
    Cuando se lesiona el nervio, puede ir acompañado de dolor, hipersensibilidad al frío o sin molestias y aparecer un flemón en la encía pasadas unas semanas o sencillamente una imagen radiolúcida a las radiografías, que significa infección en la raíz. En todos estos casos hay que realizar el tratamiento de conductos (Endodoncia) que desvitaliza, descontamina y sella el conducto radicular donde estaba el nervio.
  • Que se rompa totalmente la corona del diente y que se quede la raíz dentro del hueso. En esta situación, probablemente hay que hacer la Endodoncia e intentar, si es posible, la restauración del diente, mediante un poste y una corona de porcelana.
    En ocasiones es necesario realizar una técnica quirúrgica llamada alargamiento de corona, en la que se desplaza la encía y quizás el hueso, para conseguir mayor altura de diente y así poder ser restaurado con más fiabilidad al tener mayor retención.
  • Que se exfolie todo entero con su raíz. Es decir, que se produzca una extracción involuntaria. En ese caso, si se actúa con rapidez, podemos volver a colocar el diente y su raíz de nuevo en su sitio y fijarlo con los dientes vecinos con algún tipo de material que permita estabilizarlo durante varias semanas. Esta acción la debe realizar el dentista, pero antes de ello y lo antes posible, el diente debería cogerse por la corona, evitando tocar la raíz, y meterlo en algún recipiente con suero fisiológico, agua o incluso leche.

Si el traumatismo sufrido impide la conservación del diente y debe ser extraído, existen muy buenas soluciones como son los implantes dentales o una prótesis fija (puente).

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