¿Cuál es el mejor cepillo para lavarse los dientes?

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El cepillo de dientes es una herramienta imprescindible en nuestro kit de higiene bucodental diaria. Por este motivo es importante escoger el nuestro siguiendo un criterio y cuidarlo para prevenir infecciones, caries y preservar nuestra estética dental.

Encontrar el cepillo perfecto

Para cepillarse adecuadamente y cuidar nuestra salud dental es necesario contar con el cepillo correcto, pero no todos los cepillos son iguales ni tienen el mismo efecto. Elegir el cepillo ideal depende de factores como la dureza de las cerdas, el tamaño, la salud bucal de la persona, la sensibilidad dental, etc.

Los cepillos convencionales cuentan con tres o cuatro hileras de cerdas, que pueden ser naturales o sintéticas. Además, nos podemos encontrar con cerdas más duras o más blandas. Las primeras son mejores para bocas sanas y menos sensibles, y aun así es recomendable cepillar con suavidad para no dañar las encías y el esmalte. Con las cerdas blandas el contacto es más suave, por lo que serán más cómodas para personas con una salud bucodental más frágil.

El tamaño ideal para tu cepillo depende del tamaño de la boca y de las preferencias de cada persona. Con un cepillo que tenga la cabeza pequeña podrás acceder con más facilidad a todos los rincones, pero también te costará más tiempo hacer una limpieza completa. Los cepillos eléctricos, por otro lado, tienen más tipos de movimientos, pero ambos estilos pueden alcanzar una higiene óptima, por lo que lo importante es determinar qué cepillo es más cómodo para ti.

Los mejores cuidados para tu cepillo

Además de contar con el cepillo perfecto, para cuidar nuestra salud también hay que protegerlo. Hay hábitos que algunas personas mantienen desde siempre y que no son buenos para prevenir la aparición de bacterias y virus: por ejemplo, dejar todos los cepillos de la familia juntos en un mismo recipiente donde en cualquier momento pueden entrar en contacto. Además, cuando viajes, asegúrate de contar con una funda protectora que proteja la cabeza del cepillo, pero deja que se ventile entre un cepillado y el siguiente.

Por otro lado, los expertos recomiendan comprar un nuevo cepillo aproximadamente después de 3 meses de uso regular. Esto es así porque con el tiempo las cerdas se resienten y se vuelven menos efectivas para erradicar las bacterias y restos de comida. También es aconsejable reemplazar el cepillo después de sufrir alguna enfermedad que afecte a la zona de la boca y la garganta, como un resfriado o gripe, ya que pueden quedar gérmenes escondidos entre las cerdas y llegar a revivir la infección.

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