Los riesgos del tabaco para la salud bucal – Día Mundial Sin Tabaco

Los riesgos del tabaco para la salud bucal – Día Mundial Sin Tabaco

Aunque cada vez existe más información sobre los efectos perjudiciales que el tabaco tiene nuestra salud, todavía existe mucha gente enganchada a este vicio que provoca la muerte de cerca de seis millones de personas al año, según informa la OMS.

El Día Mundial Sin Tabaco se creó hace más de 30 años para concienciar a la población sobre los peligros de esta sustancia. Mucha gente conoce el daño que hace a sus pulmones, pero muy pocos conocen los riesgos que tiene el tabaco para nuestra salud oral.

Cómo afecta el tabaco a nuestra salud dental

Para entender cómo perjudica el tabaco a nuestra salud bucodental, hay que entender que la boca actúa como puerta de entrada al humo y todas las sustancias nocivas que contiene. En nuestra boca el tabaco se cobra un peaje y puede dejar heridos en su camino hasta los pulmones.

Estas son algunas de las consecuencias que tiene fumar para nuestra salud oral:

  • La acumulación de bacterias puede llegar a originar halitosis o mal aliento.
  • El tabaco debilita nuestro sistema inmunológico, lo que incrementa las posibilidades de contraer una enfermedad periodontal como gingivitis o, en casos más avanzados, periodontitis.
  • Los dientes de las personas fumadoras se amarillean con el tiempo. También van apareciendo manchas. Además, las sustancias abrasivas del tabaco pueden llegar a erosionar el esmalte e incluso provocar que se caigan piezas dentales.
  • Fumar disminuye la eficacia de algunos tratamientos, como los implantes dentales, ya que la capacidad que tienen los tejidos para cicatrizar disminuye.
  • El tabaco es uno de las principales causas del cáncer oral, que puede llegar a ser mortal.

Consejos para dejar de fumar

  • Que no te avergüence pedir ayuda. El tabaco no es un simple hábito, es una adicción. Cuando una persona es adicta a la cocaína nos parece razonable que acuda a un centro de desintoxicación. El tabaco es una sustancia que modifica nuestro comportamiento, consultar a un profesional puede ayudarnos a desarrollar estrategias para controlar nuestros impulsos.
  • Mentalízate de que dejar de fumar es una de las mejores decisiones que podrás tomar en tu vida. Piensa en todas las cosas buenas que puede reportarte y te resultará más sencillo dar el paso.
  • Prepara un plan de acción: fija una fecha para dejar de fumar, con qué vas a combatir el síndrome de abstinencia o las situaciones de estrés… Puedes pedir a alguien cercano que te ayude y preparar una palabra de seguridad; cuando te entren ganas de fumar la mencionas y esa persona sabrá que necesitas que te distraigan o que te recuerden que estás intentando dejarlo.
  • Si en algún momento sientes que vas a recaer, una vez empezado el proceso de dejar de fumar, recuérdate los motivos por los que quisiste dejarlo en primer lugar. Repetirte que “no puedes” o “es que no soy capaz” no te va a servir de nada, tienes que llenarte la cabeza con las ventajas y las consecuencias positivas tiene lo que estás haciendo.

Dejar de fumar es posible. Al principio será duro, pero con el tiempo te resultará más fácil y tu salud y la de tu alrededor te lo agradecerán enormemente. Solo tienes que dar el paso, ¡ánimo!

 

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